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Misión de Investigación I [Priv. Eri]

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Misión de Investigación I [Priv. Eri]

Mensaje por Ars Lionhart el Sáb Sep 26, 2015 12:50 am

Al igual que todas las mañanas se levantó al alba, odiaba el sonido de su alarma, aunque siempre trataba de apagarla lo más rápido posible para no despertar a Nayeli que dormía en la habitación de al lado. Se desvistió y amarro una toalla a su cintura. Entro directo al baño y posteriormente a la ducha. Dejo que el agua ahogara sus pensamientos matutinos. Luego, al volver a su habitacion se colocó con cuidado su uniforme, se puso su gorro y reviso que su arma estuviera cargada. Antes de salir reviso si Nayeli seguía durmiendo, le sonrió a lo lejos y dijo. -Voy saliendo, nos vemos en la cena.- Cerro la puerta con cuidado y salió de su hogar.

Estaba acostumbrado a seguir exactamente el mismo camino hacia la comisaria, su hogar no estaba ubicado en el barrio más seguro de la ciudad, por lo cual siempre aprovechaba de hacer una ruta que le permitiera ver los lugares más obscuros y recónditos de la ciudad. Pero hoy al parecer sería un día tranquilo… Se detuvo en la cafetería donde trabaja Nayeli para desayunar, este día solo fue un café y un sándwich de atún. -Hoy será un gran día.- No tenía idea de lo que le esperaba en la comisaria.

Cuando llego a su lugar de trabajo, se encargó de saludar a cada uno de sus colegas y compañeros de trabajo, desde los guardias de la entrada, hasta los conserjes. No solo lo hacía como buena educación, debía actuar así para que quedara claro que no era un tipo sospechoso, aunque algunos creían que era extraña tanta buena onda. En un momento cuando Ars ya había llegado a su escritorio, una joven se le acerco. -Detective Lionhart, buenos días, me han pedido entregarle esta carta, con su permiso.- Recibió la carta de la joven. Le pareció curioso durante un instante “Que querrán de mi los superiores” Pensó, era realmente extraño recibir una orden directa de los superiores, por lo general estas llegaban al cuartel antes de ser asignadas a un oficial, por lo cual le cabía decir que Ars no parecía ser un detective común y corriente, incluso al empezar su carrera como policía debió demostrar que no estaba involucrado de ninguna manera con los Shadows, he incluso supo que llevaron una investigación a sus espaldas para asegurarse que todo estuviese correcto. Por estos motivos generalmente se le eran asignadas misiones de fácil realización y en solitario. Pero en esta ocasión parecía algo grande. La carta era bastante simple, las ordenes escritas era: “Detective Lionhart, se le ha otorgado la misión de investigar sobre un nuevo grupo emergente, diríjase a la sala de informática para nuevas órdenes.” -¿Tenemos sala de informática?-. Dijo para sí mismo con algo de sorpresa, “Ahora existen toda clase de departamentos” agrego en su mente. La carta era bastante clara, debía reportarse en la sala de informática para una misión especial. ¿Pero por qué la sala de informática?, “Pues porque posiblemente le entregarían la información recopilada y posiblemente existía material gráfico para observar y analizar.“ Se emocionó por un momento, seria primera vez que trabajaría con un equipo de trabajo para una misión importante.

Al llegar a la puerta de la sala, la abrió para presentarse con fuerza -¡Detective Lionhart reportándose para el servicio!- Pero fue un grito vacío, no había nadie en la sala aun. Pensó que el sería el último en llegar, ya que le informaron de forma indirecta, pero al parecer se equivoco.

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Re: Misión de Investigación I [Priv. Eri]

Mensaje por Eri Misaki el Sáb Sep 26, 2015 6:31 pm

La alarma de un despertador resonó en la oscuridad de la habitación de un piso de soltero. A los pocos segundos de iniciarse, la mano perteneciente a la dueña del piso salió perezosamente de entre las sábanas y la desconectó, alzádose a continuacion con un ligero bostezo. A Eri Misaki no le costaba demasiado espabilarse por las mañanas, acostumbrada como estaba a dormir lo justo (o incluso poco, dependiendo de si hubiese estado conectada al ordenador la noche anterior), por lo que tras ese breve instante de modorra, se levantó mecánicamente de la cama e inició su rutina diaria.

Primero lavarse las manos con desinfectante; luego la cara, para quitarse las legañas y terminar de abrir los ojos; luego caminar descalza en dirección a la cocina, poner la tetera a calentar en la vitrocerámica y poner una tostada de pan de molde en la tostadora; luego vuelta al cuarto de baño, meterse en la ducha y lavarse, primero el cuerpo con jabón neutro, luego champú y de nuevo jabón neutro para quitarse los restos del champú de las manos. Envuelta en una toalla, peinarse, secarse el pelo con secador y vuelta a la cocina, donde la tetera ya estaría pitando en señal de que había terminado de calentar el té. Servirse un vaso y beberselo mientras revisaba las últimas noticias en su smartphone, un proceso que no le llevaba más de 2 minutos. Regresa a la habitación para coger la ropa del día (planchada la noche anterior), vestirse, ponerse un maquillaje ligero (sólo algo de colorete, detestaba el maquillaje ostentoso del que hacían gala muchas de las mujeres de su entorno) y salir al recibidor (pasando antes por la cocina para coger la tostada) para ponerse el abrigo y los zapatos, coger el bolso y salir cerrando con llave.

Esta rutina duraba siempre invariablemente 20 minutos. Ni uno más ni uno menos. De esa manera podía ir tranquilamente hacia su lugar de trabajo andando mientras masticaba la tostada, sabiendo que llegaría a la comisaría exactamente a las 8 en punto.

Eri atravesó las puertas de la comisaría como hacia siempre, a paso ligero y sin molestarse en saludar a nadie. El guardia de la entrada, que ya la conocía y conocía sus costumbres, tan solo levantó ligeramente una ceja como para señalar que se había percatado de su presencia, y volvió a su lectura matutina del periodico.

Todavía recordaba Eri como al llegar en su primer día de trabajo casi un año atrás, ese mismo guardia detuvo su lectura precipitadamente y se dirigió a ella en un tono que pretendía ser simpático, preguntándola porqué no estaba en el instituto y si podía ayudarla en algo. Cabe señalar que Eri, no teniendo otra ropa que pudiese considerarse formal en su vestuario, se había presentado en la comisaría vestida con su antiguo uniforme de instituto, consistente en una camisa lisa blanca con corbata, falda corta y calcetines altos negros. Añádasele a eso el hecho de que, incluso ahora con 19 años cumplidos, su cuerpo poseía la misma figura desgarbada y carente de curvas de su adolescencia, y se podía comprender el motivo de la confusión inicial del guardia.

No obstane, Eri se había sentido profundamente ofendida por la confusión, e incluso después de la firme aclaración de la chica y de la posterior corroboración por parte del jefe de que no era una adolescente sino una empleada, no le había perdonado jamás. Desde entonces se había mantenido en sus trece tratandole con la misma frialdad y a partir de ese momento el uniforme escolar, que originalmente fue un apaño de emergencia, pasó a ser su uniforme oficial de trabajo como muestra de rebeldía y desdén por la opinión de sus compañeros.

Mientras caminaba por el pasillo en dirección a su puesto de trabajo, ocurrió algo que no formaba parte de la rutina diaria de Eri; una de las secretarias se dirigió rápidamente a ella con apuro y la retuvo un instante.

- Eri Misaki ¿verdad? - preguntó la mujer mientras recuperaba el aliento. Eri afirmó con la cabeza y la mujer rebuscó entre su papeles y sacó un sobre - El jefe me ha pedido que le entregue esto-

Eri interrumpió a la mujer alzando la mano ante ella, lo que confundió momentáneamente a la secretaria.

- No tengo tiempo para leerlo. - replico a continuación la chica, a lo que añadió tajantemente: - Resúmeme su contenido en 10 palabras o menos.
- ¿Eeeh? ¿En diez...? Estooo... - la mujer, más confundida aún meditó unos segundos, tras lo cual anunció: - "El jefe os espera en la sala de informatica, llegará en diez minutos" ¿Está bien así?
- Eso son trece palabras. - respondió ella - Pero bueno, iré ahora mismo.

Sin molestarse en despedirse de la pobre secretaria, Eri cambió ligeramente su rumbo en dirección a la sala de informática. Según caminaba, se percató de una peculiaridad en la frase que le habia dicho la mujer. 'Ha dicho "os espera"... eso significa que alguien más aparte de mí ha sido llamado a presencia del jefe...' Se preguntó momentáneamente antes de abrir la puerta de quién se trataría. 'Sólo espero que no sea el pesado de Yoshinori...' suspiró para sus adentros mientras giraba el pomo y abría la puerta.

El jefe no estaba todavía, pero sí que estaba la otra persona a la que había aludido la secretaria, quien se giró sorprendido al oír la puerta abrirse. Un hombre, joven aunque algo mayor que ella, alto, moreno y un aspecto algo macarra, a pesar de lo cual vestía con el uniforme reglamentario. Eri sabía que había visto su cara en alguna parte, aunque aún no conseguia recordar dónde...

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Re: Misión de Investigación I [Priv. Eri]

Mensaje por Ars Lionhart el Jue Oct 01, 2015 10:07 am

Una chica, o más bien una pequeña joven había entrado a la sala de informática. Esta tenía puesto un uniforme de instituto y parecía ser bastante más joven de lo que quizás era en realidad. “¿Por qué nunca fui a un instituto?, en qué diablos pensaba, esas faltas son demasiado cortas… Debí ser más aplicado.” Se cuestionó sobre sus estudios, aunque por los motivos erróneos. Él había entrado directamente a la academia de policía de Shadow City, y a pesar de su carente formación académica, la ciudad no se puede dar el lujo de rechazar a alguien que se presentaba de manera voluntaria a un trabajo que muchos encontraban algo suicida. No obstante, y volviendo a la sala de informática, él sabía en el fondo que había visto el rostro de la chica en la comisaria, pero su apariencia juvenil lo hacía dudar. Realmente nunca se sabe con seguridad en una ciudad como Shadow City, la cuenta con una gran diversidad y variedad de razas e híbridos por doquier. No obstante, si se encontraba en la comisaria era por algo, se le quedo viendo un momento, realmente no parecía tener más de 15 años, pero un error podría ser fatal para su carrera policial. “Cómo pudiste confundirme con una estudiante, eres una desgracia para la institución, ¡Pervertido!” o peor aún “Es ese el sujeto que abuso de mí.” Cualquiera fuese escenario de su error, este tendría resultados realmente malos si llegaba a equivocarse. Trato de tomar calma, y antes de todo volvió a presentarse. -Detective Lionhart preparado para la misión.- En esta ocasión no grito, la última vez lo había hecho para dejar una impresión más fuerte, pero ahora no pensó que fuese necesario. Aunque mucho mas no pudo pensar, ya que de un momento a otro, y casi inmediatamente de decir su nombre, entraron unos cuantos sujetos con aires de grandeza a la sala, algunos que realmente no había visto jamás en la comisaria. “¿Serán de afuera de la ciudad?” Quien sabe realmente, quizá incluso son de una organización privada o los superiores de sus superiores.

Sin más, uno de ellos (El de apariencia más imponente.) Se paró al frente de todos para comenzar hablar. -Detective Lionhart, señorita Misaki, gracias por venir, por favor tomen asiento, que a continuación se les dará información clave para su misión.- Sin siquiera poder meditarlo se sentó en la silla más cercana y espero a que el superior comenzara a explicar la misión y lo que ocurría. Por otro lado, ya había recordado de quien se trataba la chica, Eri Misaki, una becaria algo especial que no es muy buena con el trato social con las personas, o eso le habían mencionado algunos que otro personal de la institución. Pero también sabía que ella poseía habilidades impresionantes en el área de informática (Y aun así no sabía que había sala de informática.) Otro dato importante entregado es que obviamente sería una misión en pareja, algo así como… Su cerebro proceso toda la información. “Una compañera.” Concluyo, en ese mismo momento sus ojos se iluminaban y ponía mayor atención a lo que se le iba a explicar. No pudo evitar girarse hacia ella y sonreírle. “Es mi primera misión con un compañero.” Pensó, sinceramente con emoción.

Otro de los sujetos apretaba un botón, y se encendía una de las pantallas principales de la sala, justo a las espaldas del sujeto de apariencia imponente. De pronto comenzaron a proyectarse diversos videos sobre un grupo emergente en Shadow City, no era un grupo de la magnitud de los Shadows, pero el drama consistía en el ilícito que cometían. Al parecer realizaban tráfico de personas, principalmente menores de edad. -Como pueden observar en la pantalla, este grupo se dedica principalmente al tráfico de menores de edad para el comercio sexual. El modo que utilizan es aprovecharse de chicos o chicas en estado de vulnerabilidad, muchos de ellos son chicos sin familias ni nadie que les apoye, para tentarlos a entrar a esta vida, utilizan dinero y drogas, sin imaginarse a lo que realmente serán expuestos.- Ars de pronto se puso muy serio, su rostro, que hace tan solo un momento parecía tan iluminado y lleno de alegría, ahora parecía el de un asesino. “¿Tráfico de menores?” Pensó, mientras apretaba sus dientes para no perder la compostura. Odiaba esa clase de enfermos, en especial de aquellos que se aprovechaban de la vulnerabilidad de los chicos, sin protección, sin cultura ni familia que los apoyara. Ellos simplemente quedaban enredados en los engaños de esos sujetos. -Para nuestra suerte, un informante ha confirmado antes de ser descubierto, que en el interior de su centro de operaciones más importante, un club nocturno de mala muerte, se encuentra una computadora que realiza la distribución del catálogo de los menores que ofrecen. No obstante, lo que más nos interesa es lograr plantar un virus en dicha computadora y que nos de la ubicación de todo aquel que tenga acceso a dicho catalogo.- La verdad no tenía por qué escuchar tanta información para justificar lo que haría. No tenía ninguna duda, el haría lo necesario para sacar del mapa a esos enfermos y ojala aportar información necesaria para que no ocurra en otras ciudades y ninguna parte del mundo. -El verdadero problema radica en que para poder ingresar a dicho club, no es tan sencillo como tocar la puerta, aquel interesa en una membrecía debe otorgar un tributo el cual consiste en demostrar que se mantiene una relación, de nivel sexual, con un o una menor de edad. Es tal el motivo por el cual le otorgamos esta misión a ustedes.- Hasta el momento todo parecía bastante lógico, ningún pedófilo se arriesgaría aceptar a cualquier bobo que tocara la puerta. ¿Pero cómo obtendrían las pruebas?, posiblemente por eso habían llamado a la señorita Misaki, probablemente ella pudiese falsificar pruebas y así posteriormente Ars ingresaría al lugar. No obstante la bomba aún estaba por estallar. -Para ello necesitamos que la señorita Misaki haga el papel de víctima, mientras el detective Lionhart hará el papel de abusador, ya que, el detective Lionhart no posee la capacidad suficiente para implantar el Virus, ni la señorita Misaki posee las habilidades sociales necesarias para infiltrarse sola.- “¿…?” Sin palabras, sabia en alguna altura debía infiltrarse, pero pensó que como transportista o algún curioso que quiere averiguar de qué va el lugar, pero tener que simular a tal nivel sería complicado, en especial si los rumores sobre Eri Misaki eran ciertos.
Off Rol:
Perdón por haber tardado más de lo que prometí D: … Pero bueno, aquí está el post.

Referente a la situación de ambos, pues te quería dejar a ti esta bomba “Que el superior le informara a Eri que debía mudarse, al menos hasta el término de la misión, a la casa de Ars.” No quería ponerlo yo, ya que si no te parecía, no quería obligarte jajaja… Cualquier cosa aquí está el link de las residencias, donde describo un poco la casa (Con un plano).
Spoiler:
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Y bueno eso… Cuidate!!, estamos al habla.


Última edición por Ars Lionhart el Vie Oct 02, 2015 8:15 am, editado 1 vez

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Re: Misión de Investigación I [Priv. Eri]

Mensaje por Eri Misaki el Jue Oct 01, 2015 8:18 pm

Si había algo de lo que Eri se había enorgullecido siempre era de su excelente memoria. No importaba qué ni en qué momento lo hubiese memorizado, era capaz de recuperar del baúl de los recuerdos de su cabeza cualquier tipo de información.

Y precisamente el nombre de Lionhart despertó un recuerdo distante en la memoria de Eri. Por fin sabía de qué le sonaba su cara: Ars Lionhart, 25 años, ascendido recientemente al rango de detective tras una meteórica carrera. Brillante historial, participó en no pocas redadas y misiones, la mayoría relacionada con bandas callejeras. En su evaluación psicológica constaba que era "leal, dedicado y con gran sentido del honor y la responsabilidad, aunque con cierta tendencia a saltarse el protocolo"

Eri recordaba muy bien ese expediente, leido por casualidad en un momento de aburrimiento, (sin el consentimiento del aludido y sin el conocimiento de sus superiores) como también había leído el expediente de algunos del los miembros más destacados del cuerpo, todos ellos informatizados en la intranet de la comisaría y accesibles si se sabía como sortear las defensas (y Eri sabía muy bien como, ya que había ayudado a diseñar algunas)

Antes de que pudiese preguntar por la misión a la que había aludido (parece que tenia que haberse leído la carta después de todo...), varias personas entraron en la sala, acompañando al comisario, quien les instó a sentarse a la espera de probeerles la información necesaria. Reconoció, mientras se sentaba a poca distancia del Detective Lionhart, a la mayoría de los demás presentes: el jefe de la brigada antivicio y dos de sus hombres de confianza, el jefe del departamento de informática (es decir, su jefe directo), la jefa de la policía científica, el detective Castellanos y otros 3 miembros destacados del cuerpo. De los tres invitados restantes, no conocía sus identidades, aunque a uno de ellos Eri lo había visto en algunas fotos de eventos oficiales junto al alcalde de Shadow City, por lo que probablemente sería alguien de su gavinete.

Mientras las imagenes y videos en el proyector se sucedían, Eri fue haciendose a la idea de la gravedad de la misión que se les iba a encomendar. Un caso de tráfico y explotación sexual, uno de los pocos nichos delictivos que la organización Shadow no tocaba. No era de extrañar pues que aquel grupo delictivo emergente pensase que podía repartirse esa parte del pastel impunemente, máxime cuando sus víctimas formaban parte de los descastados de la sociedad.

'Repugnante', pensó Eri sin poder evitar que su cara reflejara el disgusto que sentía. 'Esta sociedad está enferma hasta la médula...' Y no, no se refería solamente a la población de Shadow City, sino a la humanidad en general. Porque Eri tenía muy claro que si esa clase de crímenes existían, era porque había gente en todas partes dispuesta a pagar lo que fuera por esas imágenes obscenas, por poseer a uno de esos pobre diablos y cumplir sus más retorcidas fantasías sexuales...

La mención del informante y del ordenador que contenía el catálogo de "productos", por llamarlos de alguna manera, despertó la atención de Eri. Por eso la habían llamado; acceder a ordenadores ajenos y extraer información valiosa, justo su especialidad. Se preguntó brevemente porqué no habían intentado hackear el ordenador desde una red externa. Supuso que ya lo habían intentado y habrían fracasado... puede que el ordenador tuviese mejores defensas de las que habían anticipado, o que utilizase varios servidores proxy para despistar a los investigadores... había muchos motivos por los que un intento de hackeo externo podría fallar, pero a Eri lo único que le interesaba era que ella tenía la capacidad y conocimientos para programar el virus que sería implantado en el ordenador central por el infiltrado. Era la misión ideal para ella...

- Para ello necesitamos que la señorita Misaki haga el papel de víctima, mientras el detective Lionhart hará el papel de abusador, ya que, el detective Lionhart no posee la capacidad suficiente para implantar el Virus, ni la señorita Misaki posee las habilidades sociales necesarias para infiltrarse sola.

Espera...¿qué?

Eri puso los ojos como platos mientras a su alrededor los presentes se giraban para verles a ambos. '... es una broma. TIENE que ser una broma.' fue el primer pensamiento que tuvo. Al parecer no era la única a la que le había pillado por sorpresa el plan, pues el Detective Lionhart parecía tan confundido como ella.

- Me niego. - declaró con seriedad Eri.
- Señorita Misaki, - suspiró el comisario intentando encauzar la conversación- si no le importa esperar a que discutamos el plan...
- ¡No hay nada que discutir! - exclamó ella categóricamente - Me están pidiendo básicamente que arriesgue mi integridad física y que consienta que un tipo al que acabo de conocer - añadió señalando a Lionhart - me trate como un objeto sexual frente a extraños... es... es... ¡es vergonzoso! - chilló.
- Tal vez sea porque soy la única mujer presente aparte de la Señorita Misaki, - añadió, para sorpresa general, la jefa de la científica -  pero en esta ocasión no puedo estar más de acuerdo con ella.  Ya es bastante duro tener que interpretar un papel así, pero además ella carece de experiencia de campo. Una de las agentes del cuerpo estaría más capacitada...
- Me temo que no es así. Ninguna de nuestras agentes posee los conocimientos y habilidades tan específicos que se necesita para acceder a ese ordenador. - respondió el jefe - Además, es la única de todos nuestros empleados que podría pasar perfectamente por una menor.
- Sí, eso no puede negarse. - apostilló a modo de chanza uno de los antivicios, provocando la risa disimulada de su compañero. Eri le dirigió una mirada asesina, que hizo que éste rápidamente disimulara carraspeando.
- Mi falta de desarrollo físico no debería ser excusa para ponerme en peligro. - apostilló con enfado.
- Motivo por el cual confiamos su protección a uno de nuestros mejores agentes. - volvió a responder el jefe en referencia a Lionhart - Estarán además en estrecha colaboración con la brigada antivicio, que coordinará la operación. Por lo demás, se espera que den lo mejor de ustedes. Eso es todo, pueden retirarse.


La gente reunida se fue levantando poco a poco de sus asientos. Unos pocos abandonaron la sala, pero la mayoría se quedó charlando entre ellos y discutiendo los detalles del caso. Entretanto, Eri, que estaba hecha una furia, se disponía a abandonar la sala también cuando el jefe del departamente de informática la retuvo.

- Tenemos que hablar, Misaki. - le susurró, en un tono que invitaba a la privacidad. El jefe la guió hasta el fondo de la sala, lejos de oídos ajenos - Hay algo que el comisario no ha mencionado todavía. Seguramente ahora mismo esté poniendo al corriente a tu compañero...
- No es mi compañero. - negó Eri.
- Lo será, te guste o no... en más de un sentido. - añadió él - Para hacer más creíble vuestro papel de... amantes... se espera que ambos conviváis juntos por el tiempo que dure la misión.
- No. Nonononono, ni hablar ¡eso es demasiado! - volvió a negarse Eri visiblemente histérica.
- No es una sugerencia, Misaki, es una orden. - respondió su jefe con una seriedad que no daba lugar a discusión - Y por tu bien, te aconsejo que aproveches la oportunidad que se te presenta, porque esta misión podría ser tu última oportunidad para conseguir ese puesto fijo que tanto deseas... Y ahora si me disculpas, tengo ciertos asuntos que discutir con el jefe de antivicios. Puedes tomarte el resto del día libre.

Eri se sintió desamparada ante una situación que no podía controlar. Desamparada, traicionada y humillada, diría. Lo último que quería era tener que compartir piso con un perfecto desconocido con la excusa de una misión. Ni siquiera la promesa de un posible ascenso compensaba semejante trato...

Viendo que no le quedaba otra, Eri se encaminó, todavía enojada, hacia el que aparentemente se iba a convertir en su compañero de piso en las próximas semanas. Lionhart se acababa de quedar a solas después de una breve charla con el comisario respecto a lo que, suponía Eri, le acababan de decir a ella.

- Dime que no soy la única a la que todo esto le parece una maldita locura. - le dijo.

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Re: Misión de Investigación I [Priv. Eri]

Mensaje por Ars Lionhart el Vie Oct 02, 2015 9:30 am

“Para ello necesitamos que la señorita Misaki haga el papel de víctima, mientras el detective Lionhart hará el papel de abusador, ya que, el detective Lionhart no posee la capacidad suficiente para implantar el Virus, ni la señorita Misaki posee las habilidades sociales necesarias para infiltrarse sola.”

La frase seguía dando vueltas en su cabeza. Sabía que su apariencia no era la mejor dentro de la institución, que su cuerpo tatuado llamaba la atención y daba inmediata impresión que estaba relacionado alguna organización criminal, junto con que poseía un historial manchado por alguno que otro robo y pelea callejera, pero su duda más grande al momento de que le otorgaran estas misiones era “¿Tendré cara de malo?, es decir… ¿Puedo parecer tan malo como para esto?”. Pensó que la reacción de la señorita Misaki tenía directa relación con el hecho de que probablemente realmente pensara que él era capaz de semejante atrocidad. Luego aun sorprendido con la noticia, se quedó en silencio escuchando la discusión de la señorita Misaki con el comisario y la Jefa del departamento de ciencias.

“¿Sabes que podemos fingir?, no es necesario hacer cosas que no deseemos.” Quería decirle eso a su compañera, pero aún no estaba lo suficientemente cerca como para conversar con ella. Después de que los ámbitos se calmaran un poco, el Jefe del departamento de informática alejo a la señorita Misaki para decirle algo que al parecer no le cayó muy bien, por su parte el comisario se acercó y comenzó hablar con él. -Detective Lionhart, se espera mucho de usted en esta misión.- Dijo con algo de autoridad el comisario. -Estamos confiando a una de nuestras mayores promesas a tu cuidado, espero puedas enseñarle la realidad que existe allá afuera.- Agrego. -Con su debido respeto comisario, esa chica debe saber lo que hay allá afuera, pero no por eso debe conocerlo al detalle, hay luces que no deben jugar con las sombras… Porque hay veces que esa obscuridad las devora.- Se puso de pie, ahora comenzando a ver al comisario de arriba hacia abajo. -Es más comisario, recuerdo bastante bien como uno que otro chico que intentaba brillar en ese obscuro mundo, terminaba sumido ante las sombras de esta ciudad… No sé si debe ser fácil para usted encargar una misión de este tipo y no hacer nada con el problema de base… Aun si desarmamos esa organización, ¿Esta ciudad salvaría a esos chicos? Usted y yo tenemos clara la respuesta a esa pregunta. ¿No, comisario?.- Aun si podría parecer que él le faltaba el respeto al comisario, era esa misma actitud la cual lo había llevado tan lejos. No obstante el comisario respondió -No sé a qué se refiere detective, el problema de los chicos corresponde a la alcaldía, y a las autoridades públicas de la ciudad, no de nosotros.- Lo miro con desagrado, pero en cierta medida también tenía razón sobre las labores de cada uno, no obstante, de poder ayudar ¿Lo harían? -Oh, cierto, casi se me olvida.- Dijo el comisario tratando de cambiar algo el ambiente -Desde hoy Eri Misaki será reubicada en la siguiente dirección Psje El Recuerdo #3130.- “¿Eh?” Su sorpresa era clara, ya que esa dirección correspondía a de su hogar. -Esta es una orden desde de los superiores, así es imposible apelar, la idea principal es que realmente parezca que conviven en algún tipo de relación enfermiza… bla bla bla.- La verdad él ya había dejado de escuchar desde el momento que había sido mencionada su dirección de hogar y luego de que el comisario se diera cuenta de ello simplemente se retiró. Claramente era consciente de que esto le traería problemas, y no se refería a su actuar frente al comisario, si no a su ambiente hogareño. Seguramente Nayeli no reaccionaria bien. “Seguro me matara.” Fue su primer pensamiento “Moriré.” Fue el segundo, junto que caía nuevamente al asiento y comenzaba a dar golpes con su cabeza a la mesa. “Tendré que comenzar a dormir en el sofá… Oh claro, no importa donde duerma, seguramente moriré… Anne hoy si me reuniré contigo y con mi madre…” Comenzó a divagar en su muy activa imaginación.

Para su suerte escucho una voz que lo saco de aquel obscuro lugar que se había vuelto su cabeza. -Si, todo ocurre tan rápido y a veces la vida escapa frente a tus ojos.- Realmente no era una respuesta muy clara, ya que aun temía por su vida. No obstante luego respondió con más lógica. -Pues depende del punto de vista, lo único que me preocupa realmente de la misión es asegurar tu seguridad.- Y lo decía en serio, aun si el comisario quería arriesgar a una chica tan joven, para él no era sencillo hacer lo mismo. -Nuestro principal problema será el actuar, es decir no importa que instrucciones nos puedan dar la gente de antivicios, o cualquiera de los superiores… Cuando entremos a ese lugar estaremos por las nuestras.- Sin darse cuenta ya estaba totalmente concentrado en la misión. -No sé qué pensaran los superiores al arriesgarte, pero una relación no se puede fingir con un beso o una caricia. Los tipos de allá afuera andan al pendiente siempre, actúan a la defensiva y cualquier acto lo verán como sospechoso.- Se rascaba la cabeza con frustración, sería una misión difícil fuera como fuera que la viera. -Pero no sacamos nada con frustrarnos ahora.- Dijo para aminorar la presión que se comenzaba a sentir. -Lo único que podemos hacer realmente ahora es comenzar a confiar en nosotros, la vida de cada uno dependerá de ello.- La miro fijamente a los ojos, podía notarse su seriedad y convicción de lo que estaba a punto de decir. -Soy Ars Lionhart, no puedo prometer que será una misión sencilla, pero juro que no dejare que nada te pase… Compañera.- Al menos si logra sobrevivir al huracán Nayeli.

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Re: Misión de Investigación I [Priv. Eri]

Mensaje por Eri Misaki el Vie Oct 02, 2015 6:38 pm

Aunque al principio su "compañero" se veía más abatido que ella (decidió ignorar la frase incoherente sobre ver la vida pasar frente a tus ojos y tomarlo como consecuencia de haberse golpeado la cabeza contra la mesa repetidas veces), pronto pareció tomar conciencia de su situación. Era obvio que sabía lo que se hacía, porque sus comentarios acerca de los problemas de esta misión eran bastante sensatos... cosa que resultó un alivio para ella, en cierto modo.

- Totalmente de acuerdo. - dijo ella - No podemos confiar en que nos vayan a respaldar en cada momento en una situación así, llegará un momento en que tendremos que actuar por nuestra cuenta y habrá que estar preparados... - se estremeció ligeramente y ladeó la mirada, incómoda cuando Lionhart mencionó el tema de fingir la relación - Sin duda esa va a ser la parte más dificil... ya de por sí no se me dan bien las relaciones interpersonales, mucho menos fingir afecto... y no quiero ni pensar en las consecuencias si nos descubren...

Para ser más exactos su incapacidad para mostrar afecto no era el verdadero problema; era su asexualidad lo que podía dar al traste con todo.
Eri no era para nada una inocente y virginal jovencita; ya en su temprana adolescencia quiso informarse debidamente de los entresijos de la sexualidad humana, para lo cual además de leer libros académicos sobre la materia, había visitado no pocas páginas pornográficas y revisado su contenido. Aparte de llegar a la conclusión de que el porno web era una muy mala fuente de información (y que sus medidas para impedir la visita de menores eran ridículas), también descubrió que no sentía excitación.
De hecho, cada vez que se imaginaba a sí misma intercambiando fluidos, sudores, saliva, etc con otra persona, le daba repelús sólo de pensarlo, igual que le daban repelús otras muchas situaciones antihigiénicas. De modo que ¿cómo iba a fingir ser el juguete sexual de nadie si la idea del sexo le asqueaba?
Sí que le atraía en cambio la idea del amor romántico. Y como toda mujer soltera, Eri soñaba con encontrar algun día a su media naranja, a un hombre que le atrajera intelectualmente y con el que pudiera experimentar esa conexión desconocida todavía para ella, una pareja con la que compartir el resto de su vida...
No había nada de romántico en esa pantomima que estaba a punto de interpretar. Y por supuesto no podía decirle a su compañero acerca de su problema con el sexo (o con fingirlo) Era un tema tan sumamente personal que lógicamente nadie estaba al corriente, salvo sus padres, y sólo porque llegó un momento en que fue inevitable que el tema saliera a colación (de hecho, recordaba que su padre se sintió visiblemente aliviado de saber que ella no estaba interesada en mantener relaciones sexuales, aunque probablemente fuera por el miedo a un embarazo no deseado...)

Al menos su "compañero" estaba dispuesto a tomarse en serio su papel de protector. E incluso debía admitir que se sintió algo conmovida por la promesa que Ars Lionhart hizo de no permitir que le pasase nada malo.

- Eso espero, por el bien de ambos. - dijo simplemente -Ya que andamos con presentaciones formales - añadió haciendo una inclinación cortés - Eri Misaki, a su servicio - habría dicho "encantada", pero la verdad es que estaba de todo menos encantada con la situación. - Por mi parte, prometo hacer lo posible por ayudarle a llevar a buen puerto esta misión.


Y hablando de la misión... el primer paso era aparentemente trasladarse a vivir con Lionhart. Suspiró derrotada. Al menos el jefe le había dado el día libre, con lo que tendría tiempo de organizar la mudanza.

- Supongo que tendré que volver un momento a mi piso a recoger mis cosas... - dijo mientras trataba de hacer una lista mental con lo imprescindible - Pero antes ¿hay algo que deba saber de tu casa? ¿Hay supermercado cerca? ¿Tienes conexión a internet? ¿Vives con alguien? ¿Tienes mascotas...? Por favor, dime que no, no soporto la idea de babas y pelos en mi ropa...

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Re: Misión de Investigación I [Priv. Eri]

Mensaje por Ars Lionhart el Mar Oct 06, 2015 5:03 am

-Según entiendo, los superiores se encargaran de reubicar tus cosas… Aunque, podríamos ir a buscar lo necesario para unos pocos días.- Le dijo con calma, no era necesario que se llevara todo tampoco, su casa no era demasiado grande como para poder cambiar todo de su piso a su nueva locación, incluso el aun pensaba como se irían a distribuir, ya que solo habían dos camas. -Pues a ver, vayamos una a una con tus dudas. Primero la casa no es muy grande, sino más bien es pequeña.- Saca su celular y muestra algunas fotos de las habitaciones y del espacio. -Tiene dos habitaciones, una de las cuales tendremos que entregar, solo tiene un baño, por lo cual debes tener conciencia al momento de compartir el espacio.- Hay que pensar que a pesar de que Nayeli limpie la casa, siempre es bueno colaborar. -Respecto al supermercado, hay algunas tiendas en los alrededores, pero lamentablemente hay que caminar unos treinta minutos para llegar a cualquier supermercado.- Motivo por el cual siempre es más recomendable comprar de camino a casa. -Si poseemos conexión a internet, es otorgada directamente por la comisaria. Probablemente ahora tengan que mejorar la Red ahora que te hospedaras en casa.- Y ahora el tópico que lo tiene realmente preocupado. -Si, vivo con una chica algo menor que tú. La historia sobre eso es algo complicada, pero podríamos hablarlo en algún momento. Y no, no te preocupes, no tenemos mascotas en casa, realmente no tendríamos tiempo para cuidarlas.- Y el fin momentáneo del interrogatorio. Es difícil que te impongan algo que uno no desea, por lo cual trato de ser lo más claro y comprensivo con la situación de la nueva huésped de su hogar. -Sé que será algo complicado adaptarse, pero será un gusto vivir bajo el mismo techo señorita Misaki.-

Luego entro una persona que buscaba al detective Lionhart. -Señorita Misaki, vuelvo en unos minutos, probablemente sea asuntos de papeleo.- Los cuales no se le daban paran nada bien. -Reunámonos en unos veinte minutos en la entrada de la comisaria, prometo ayudarte a llevar las cosas necesarias.- Después con un gesto se despidió y salió de la habitación. No esperaba dejarla sola en esos momentos, pero siempre tenía problemas con el papeleo de la oficina, ya que omitía detalles de los sucesos en pro del tiempo de escritura. De pronto recordó algo, y al ser de los tipo que cuando necesitan decir algo, lo dicen de inmediato, se giró nuevamente a la sala de informática. -Dígale a mis superiores que mañana me encargare, que debo decirle algo a mi compañera.- Sorprendida la persona no tuvo tiempo de reaccionar antes de que Ars desapareciera de su vista.

De vuelta en la sala de informática -¡Señorita Misaki! Recordé algo que menciono.- ”Sin duda esa va a ser la parte más difícil... ya de por sí no se me dan bien las relaciones interpersonales, mucho menos fingir afecto…” Era la frase que en ese momento giraba en la cabeza de Ars. -Puede que podamos actuar sin actuar… Posiblemente aun debamos volvernos más cercanos para que funcione, pero podríamos mostrar nuestras verdaderas facetas y la relación más real que podamos, es decir que no deberá ser simpática ni falsa con otros, ya que realmente yo seré el abusador y usted señorita Misaki será mi trofeo.- Estaba tan disperso en su idea que quizá no era totalmente claro, pero lo que él estaba tratando de decir era: La única relación que fingiremos es la de abusador y abusado, el resto seremos nosotros mismos, solo debemos mostrar química y cotidianidad. -Debemos crear una red propia de tráfico de menores, es decir que debemos ser la competencia de nuestra misión y sean ellos quienes se abran al dialogo y a la idea de expandir el negocio, de ese modo tendremos acceso a los victimarios, además que también podremos evitar que sus potenciales víctimas se encuentren con ellos… Mataremos dos pájaros de un tiro.- Aun no salían de la comisaria y una gran idea había llegado a su cabeza. -Nos saltaremos unas cuantas normas, pero ya veremos eso sobre la marcha.-

Off Rol:
Perdón por la demora, pero ya esta aquí el post ^^

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Re: Misión de Investigación I [Priv. Eri]

Mensaje por Eri Misaki el Miér Oct 07, 2015 5:43 pm

Eri iba asintendo a medida que Ars resolvía sus dudas. Ciertamente la casa parecía un poco escasa de superficie y la falta de supermercados en la cercanía podía ser un problema. No obstante mientras tuviese su propia cama y el ordenador estuviese en su habitación asignada, no estorbaría mucho; en cuanto al problema del supermercado, siempre podría solventarlo, pidiendo que el supermercado al que pedia comida y productos de primera necesidad via on-line una vez por semana, le llevase el pedido a su nueva dirección.

- Con respecto al baño, no creo que haya problema mientras tenga el primer turno. Soy bastante madrugadora y muy rápida duchándome así que no interrumpiré tu rutina.

Y por otro lado así evitaría encontrarse con restos de la anterior persona que usase la ducha...
Enarcó una ceja ante la mención de la chica con la que Ars vivía... ¿un pariente? ...¿o tal vez otra cosa? Eri prefirió no indagar por ahora, de todas maneras el propio Ars había prometido explicarlo más adelante... Aunque de cara a la misión, que hubiese otra inquilina seria un problema...
¿O tal vez los de arriba eran perfectamente conscientes de eso y pensaban que podrían utilizar esa circunstancia para cimentar la coartada de Lionhart como abusador de menores? Quien sabe...

Alguien interrumpió la conversación, buscando a Lionhart para lo que parecía era un papeleo de rutina. Asintió cuando Ars le dijo que se encontrarían en 20 minutos en la entrada de comisaría y una vez se marchó por la puerta, aprovechó para poner en orden sus pensamientos. Como parecía que de la mudanza más pesada se encargaría la policia, bastaría con que se llevase una maleta pequeña para pasar la primera noche en casa de Ars. Un par de mudas, el cepillo de dientes, una toalla y dos dos o tres prendas de ropa. Podría llevarse incluso el jersey de punto que le mandó su madre por correo...

'Mierda ¡mi madre!' cayó en la cuenta de repente. Por supuesto, sus padres no sabían muchos detalles sobre el trabajo que realizaba en comisaría habitualmente y no tenían porqué enterarse de su actual misión (y bajo su punto de vista, era mejor que no lo supieran....), pero su madre siempre llamaba al movil puntualmente por las noches a las 8 para saber si estaba bien. ¿Que pasaría si por descuido llamaba en plena infiltración? Eso sí que sería una catástrofe. Se imponian medidas de contingencia inmediatas.

Cogió el móvil de su bolso, abrió la APP de mensajería instantánea y mandó a su madre el siguiente mensaje: "Mamá, durante las próximas semanas ni se te ocurra llamarme al móvil, ya me pondré en contacto contigo"
Apenas pasaron unos pocos segundos antes de que oyera el tono del móvil. Una llamada entrante de su madre. Justo lo contrario de lo que queria conseguir. Entornó los ojos con exasperación antes de responder.

- Mamá ¿qué acabo de decir...?
- Hija ¿va todo bien? ¿A qué viene ese mensaje?
- Mamá, son cosas del trabajo, no puedo contarte detalles, ya lo sabes...
- ¿Pero porqué no quieres que te llame? ¡Dame al menos una explicación, me tienes preocupada!
- ... creeme, si te lo explico, te vas a preocupar más.
- ... vale, ahora SI que me vas a dar una explicación ¿Qué quieres decir con eso?

Perfecto, lo que le faltaba, su madre sometiéndola al tercer grado. ¿Podía haber algo peor?
Sí podía; concretamente su compañero entrando en ese momento de nuevo en la habitación y llamándola a pleno pulmón. Menudo don de la oportunidad. ¿¿Pero no habíamos quedado dentro de 20 minutos??

- ¿...eso es una voz de hombre? - oyó a su madre al otro lado de la línea - Cariño ¿quién es él...?
- Hablamos luego. - dijo simplemente antes de cortar directamente la llamada y volver a meter el móvil en el bolso.

Lo que siguió a continuación fue un soliloquio de Ars sobre algo referente a "fingir su relación pero sin fingir" algo que no entendió muy bien primero porque para empezar Ars no se estaba expresando de forma entendible y segundo, porque a Eri le estaba distrayendo la vibración de su móvil en el bolso. Pero NO iba a responder a la llamada de su madre cuando estaban discutiendo los detalles del caso, así que hizo un esfuerzo sobrehumano por ignorarlo...

Sobre la idea que había tenido Ars de crear una "competencia" que atrajera la atención de su objetivo, parecía una buena idea de base, pero...

- ... hay un problema con eso: ¿Qué pasa si creamos el efecto contrario? En un negocio como éste, una competencia no es una ventaja, es un peligro potencial. Yo al menos si fuera el jefe de esa organización, no intentaría aliarme con la competencia para ampliar el negocio, sino hacerla "desaparecer" discretamente para no tener que compartir los beneficios... Es demasiado arriesgado.... a no ser... - de pronto una idea cruzó su mente. Empezó a pasearse en circulos mientras las palabras fluian de su boca como una cascada sin control - ... estoy de acuerdo en captar a las potenciales victimas para alejarlas de la red de prostitución, pero en vez de una competencia, necesitamos algo más discreto, pero que haga que busquen nuestra colaboración... ¡La fotografía! - soltó de pronto - para que una red de tráfico de menores funcione deben "publicitar" a las víctimas por imagenes en la red; si te hacemos pasar por un fotografo profesional que tiene un "hobby" oscuro, una perversión inconfesable por las menores de edad, alguien a quien le encanta hacerles fotos eróticas... y dado que yo interpreto el papel de tu "víctima", ¡sería la modelo de tus fotos! Soltamos las fotos a la red, las trucamos un poco y ¡bam! el cebo perfecto. Sólo necesitaríamos una buena cámara, manuales de fotografía profesional y... necesitaría también un ordenador más potente que sea apto para la edición de fotografía y creación de gráficos... y necesito ropa erótica, o lencería cara... ¡Señor Lionhart! - se giró de pronto a su compañero - ¡Necesitamos ir a una sex-shop! ¡Y a una tienda de electrónica! Hay que conseguir materiales.

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